Por: Carlos Sanchez

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Foto: ISC

Subió a un barco de carga. Tenía diecinueve años. Llegó a Veracruz y de ahí se dirigió al Distrito Federal, hoy Ciudad de México. Después viajó a Sonora, donde radica actualmente y desde hace cincuenta años. Desde ese día de emprender el viaje en un camarote del barco, Monika Ejerhed, escultora, ecologista, ha vuelto en tres ocasiones a su tierra natal: Suecia.

En Hermosillo desarrolla su vocación. Tiene en el techo de su casa una hortaliza, un jardín. También cría gallinas. Toma café y recicla los materiales que cotidianamente caen en sus manos. Del ejercicio de reciclar es que surge su más reciente exposición: Historias médicas, instalaciones. Esa se exhibe en la Galería Eusebio Francisco Kino, en Casa de la Cultura de Sonora. Los elementos con los que construye sus esculturas, las instalaciones, son, entre otros, vendas, recipientes, bolsas, un collarín, un lavado. Y plantas.

Dice Monika que el objetivo primordial es compartir. Y si se pudiera vender alguna de las piezas, estará bien, “porque en mi casa no hay espacio para tenerlas”. Es en la terraza de Casa de la Cultura donde conversamos. Y aquí estamos:

-¿Por qué Historias médicas?

-Te enseño mi pierna (Monika levanta su pantalón y muestra una prótesis), ahí está la respuesta. Tuve un accidente hace nueve años y de por sí soy medio atrabancada, he tenido varios accidentes y sé que así me voy a morir, porque soy muy sana, por eso tengo cuidado, porque llegaré a los cien años. Me gusta reciclar, no tiro nada, en la escultura, en la comida, en la casa, en los muebles, siempre trabajo con lo que ya tengo, más ahora que tengo tanto material. Desde hace nueve años, cuando tuve el accidente, hasta ahora, que al fin me pudieron cortar el pie, he reunido radiografías, porque me hicieron doce operaciones, tengo vendas, fajas, collarines y todo eso está aquí en la galería. Y no todo es mío, pero la mayor parte, sí. Un día me pregunté: ¿qué hago? Y empecé a hacer lámparas de radiografías, siempre había querido usar radiografías. Tenía unas botas; yo tenía antes una pierna más corta que la otra, tenía unas botas espectaculares, rosas y también las usé en una de las primeras instalaciones y aquí están. Siempre me ha gustado trabajar con plantas y aquí están también. Empecé a jugar y a combinar con lo que ya tenía y me divertí mucho.

-¿Trabajar con estos materiales es como soltar el dolor del accidente?

-No, no, no, no. No está tan grave. Uno tiene un accidente y tiene que aceptar, inclusive después del accidente yo me imaginé con una prótesis, pero me salvaron la pierna, desgraciadamente. Uno se adapta a las circunstancias, estuve mucho tiempo en cama, aprendí a tejer con gancho, hice muchísimas cosas, uno aprende mucho y entre más graves sean las cosas que te pasen, más aprendes. Nunca me sentí mal, claro que no me gustaba meterme en la mesa de operación tan seguido, porque a cada rato rompía el clavo que tenía dentro de la pierna, o me lo enchuecaba, pero pues ni modo, son cosas de la vida, pero emocionalmente no me afectó y este trabajo que ahora se expone, es pura diversión, a lo mejor en el fondo, pero tú interprétalo como quieras.

-Yo sí lo interpreto como dolor.

-Muchas cosas han dolido mucho.

-Sobre las botas y la instalación Saliendo al fin, me remite a la esperanza de regresar a caminar.

-Sí, al fin puedo salir de tantas operaciones y luego cada vez que se me rompía un clavo y me decían haremos esto, pondremos otro material, otra clase de clavo y bla, bla, bla, ¡ay, otra vez, otra esperanza!.

-¿El objetivo de este trabajo sería la diversión?

-El objetivo no es la diversión, me divierto, pero no es el objetivo.

-Entonces, ¿cuál es el objetivo?

-Desalojar un poquito mi espacio. Y claro que me divierto.

-¿A qué aspiras cuando alguien viene a ver tu propuesta?

-A compartir lo que he hecho. Me gusta compartir.

-Compartirlo es el objetivo principal, ¿y qué te gustaría que ocurriera en mí como espectador?

-Que te inspires, que te diviertas.

-No me puedo divertir con algo así.

-¿No? Tengo que venir más seguido a la galería y reírme un poquito con los espectadores. Además hago la exposición en parte porque hace mucho estoy fuera del medio, en parte porque no me había podido mover bien y tengo muchísimo trabajo en la casa, porque de algo tiene uno que vivir. He hecho muchas cosas en la casa, murales, hago una casa ecológica, pero del medio me he retirado, entonces con esto regreso a hacer una exposición pero de pura casualidad porque he hecho muchas cosas en la casa, he integrado cosas a la casa, pero en este caso me empecé a divertir y en un momento me dije: ¿y ahora qué hago?, ¿dónde los pongo? Así que monté una exposición.

-Y ahora que lo ves aquí, ¿qué te provoca?

-Quedó muy bien, me da gusto haber regresado. Además me gustaría vender un poquito porque ya no tiene lugar en la casa, y es una forma de compartirlo también. Me gustaría que algunos médicos, consultorios, hospitales, lo tuvieran, para que la gente no piense en lo serio que es una enfermedad o un accidente o una operación. Que se rían un poco de sus enfermedades.

Vía: Carlos Sánchez para Instituto Sonorense de Cultura

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