Por: Aída Lechuga

¡Hola Colados! El día de hoy no les traigo una nota como suelo hacerlo, pero es igual de cool; tuve la oportunidad de entrevistar al escritor y periodista autodidacta Carlos Sánchez, si no sabes quién es, mediante estas sencillas preguntas  te daremos un recorrido por su vida.

Con un poco de nervios, por ser mi primer entrevista y a la vez emocionada, le di las buenas noches a Carlos y sin más vueltas, lance la primer pregunta:

Estuve leyendo acerca de  “La Cábula” y que usted es fundador junto con  Abigael Bohórquez, ¿me podría contar un poco más de lo que es la editorial?

-Inició como revista en 1995, con la premisa de decir lo que pensábamos, era un sueño tener una revista, sobre todo impresa. Abigael hace la presentación y cuando yo le llevo el primer original, él ya estaba muerto, no alcanzó a  verlo. Logramos sacar 10 números, de los poemas de Abigael, se terminó el ciclo, era muy difícil, a veces de trampa, en la universidad… y de ahí pasamos a hacer libros de diversos autores. Logramos alrededor de 10, 12 años y fueron de diversos géneros, ahorita está en “stand by” no sé si algún día lo retomemos, pero eso fue “La Cábula” tanto en editorial como en revista.

 

¡Qué padre! El hecho de haber logrado la editorial ¿por qué está en Stand by?

-Digo que en stand by, porqué antes tuvimos una imprenta, un tallercito de encuadernación, publicamos a morros de la cárcel, estamos en otro proyecto editorial, periodístico, que es el “Mambo Rock”, que lo hacemos entre varios compas, yo estoy publicando con otras editoriales… creo que todos los caminos tienen ciclos, pero no está cerrado totalmente, en cualquier momento va a resurgir esta editorial con alguna propuesta o publicación que sea urgente publicar, cuando uno ama lo que hace, a mí parecería muy difícil matar o de plano cerrar esto  para siempre. Entonces siempre está la puerta abierta, retomaremos esto en algún lugar y si resurgimos me daría mucha felicidad comunicártelo, si es que lo hacemos.

Ahorita menciona que es lo que uno ama, ¿qué lo inspira?, me comentaron que usted apoya mucho a gente de la cárcel, que quiere dar voz a gente que no tiene.

-Pues son varias cosas las que me inspiran, en primer lugar el hecho que yo soy uno de ese tipo de gente, soy de barrio, soy un nacido para perder, lo digo porque las cárceles y la delincuencia está llena de marginación y desamor, todos crecimos haciendo lo que hacían los demás, nuestros héroes eran los delincuentes, nosotros lo comprábamos y creíamos que eso era lo que debíamos de hacer, vestirse de esa manera, tener ese lenguaje.

Me inspira el hecho que, así como yo tengo un espacio de decir lo que pienso, me interesa que ellos tengan un espacio para decir lo que piensan, yo sé que el arte en general me puede formar, hacerme entender lo que soy, yo igual quiero que ellos tengan esa cercanía con el arte. Yo todos los días, tú o quien sea, podemos abrir un periódico y vemos que hay un acontecimiento político, pocas veces vas a encontrar voces a favor de lo que está haciendo la banda… a los compas del barrio se les va a encontrar siempre en la sección policiaca, bueno ni modo es la suerte que nos tocó, pero yo quisiera que en un momento digamos ¡Eureka!, estamos haciendo cosas que no tienen nada que ver con la nota roja.

Hay muchos chavos que hacen fotografía, música, artes plásticas, que se han ido orientando, yo he aportado mi granito de arena, se estrenó una obra que yo escribí que se llama “Tu vivo retrato” dirigida con Hilda Valencia, que a mí me conmueve mucho este trabajo, porqué son morros del barrio, que yo creo que la misma vida y el mismo deseo, por una misma suerte me llevará a trabajar con la maestra y que a su vez jalará a estos morritos que son de barrio para poder montar está obra, todo fue un encuentro casual muy interesado. A partir de este acontecimiento estos morros no van a padecer lo que padecimos los demás, estos morros no van ir a una cárcel o a un manicomio, ni a una tumba prematura no por un acto delincuencial. Buscar, hurgar darle una vuelta de tuerca a esto.

Usted menciono que proviene de barrio, me imagino que tenía un trabajo, ¿cuál fue el momento donde usted dijo “yo quiero ser escritor, quiero ser periodista”?

-Yo estaba pasando los 20 años, yo soy carrocero de oficio, mi familia son carroceros, no es un oficio que yo desarrolle como vocación, admiro a mis compas; durante muchos años me dio para vivir. Hubo un momento que yo enferme, por inhalar solventes, porqué en este oficio trabajas con solventes. A mí el doctor me dijo “cambia de oficio o te vas a morir muy joven”, porque no podía respirar, problemas con asma, problemas para respirar, dormir sentado… eso, y siempre quise expresar, yo no decidí ser escritor, la misma necesidad de expresar, me puso en el camino y me relacioné con compas que escribían, de pronto quise escribir, pero como un acto nada más de expresión. Pudo haber sido teatro; pudo haber sido el arte plástico, pudo haber sido la música, no domino ninguna de esas facetas, se me facilitó escribir, tampoco lo dominó pero se me facilito escribir.

Llegué a la escritura en el 93, empecé a escribir, de la mano de un compa Miguel Ángel Avilés, le pedí que me echara la mano, empecé a leer mucho teatro, empecé a escuchar música distinta de la que escuchábamos en el barrio o con la que nos emborrachábamos, a partir de eso, se mata un hito. Yo quería ser actor y veo que se dificulta mucho ponerte de acuerdo con los grupos, si uno no llega al ensayo, avanzar se dificulta, yo ya estaba haciendo entrevistas con los morros del barrio, futbolistas, beisbolistas, -el barrio también pare gente muy exitosa en cuanto a deporte-, entonces yo platicaba con ellos, practicaba en una página de deportes, ahí me brinque y empecé a publicar en cultura, ya con la relación que tenía yo con los actores, ahí mismo de la academia, en esos momento y hasta ahorita no te piden ningún documento escolar, uno puede entrar a los talleres libres, empecé a tomar clases con Luis Enrique García, un maestro que se convirtió para mí, en un emblema a seguir, en un icono, yo creo que él es el mejor narrador de Sonora por mucho, nomas que su antipertención ha logrado que no se le conozca, tiene tres obras preciosísimas, vigentes… yo fui su alumno, me proveía de libros, analizábamos clases, el origen de teatro.

Esto llevó a inquietarme más por la literatura y el periodismo, así es como se fue dando hasta este momento de mi vida que sigo escribiendo; literatura, periodismo, investigación, me interesa mucho darle voz a los que proponen. No me interesa estar en otra fuente; política, ni la de salud, la educativa por una inercia estoy en eso.

Cómo fue abrirse camino, en lo que viene siendo el mundo de las letras, el periodismo ¿Cómo fue su experiencia?

-La experiencia inicial fue muy dolorosa, muy frustrante. Yo creo que nadie puede… salvo los genios y yo no soy un genio, yo soy un aprendiz, siempre soy un aprendiz. Nadie como yo, con tanto limite, puede cambiar de oficio de buenas a primeras, nadie podemos escribir un texto medianamente decente si no conocemos la gramática, si no sabemos qué significa sintaxis, yo no sabía nada de eso, me arrojé al mar de periodismo totalmente indefenso, muchas veces terminaba llorando ante la hoja en blanco, por qué no sabía cómo decirlo y lloraba de verdad, no sabía cómo tratar el tema.

Yo siempre quise contar de manera distinta y creo que lo he logrado por una necedad mía, en algún momento a partir de tanto insistir y leer y leer, algo se destrabo y empecé a fluir y construir, así fue como sucedió, ha sido muy interesante, totalmente constructivo el poder estar involucrado en todas estas cuestiones artísticas.

Como observador en primera instancia uno aprende mucho de lo que ve, de los demás, de lo que dicen y también como ejecutante he experimentado lo que significa un trance después de la creación, ahora sé que significa que la literatura te posea, que te elija, que un tema te estruja hasta no soltarte, ahora sé lo que significa que la literatura te elija, sé quién soy y hacia donde quiero ir, eso me hace ser feliz y por ende ser una mejor persona. Me hace tener la posibilidad de respetar al otro, de ponerme en los zapatos del otro –que creo que eso nos hace falta, sobre todo en estos tiempos de la crueldad, esta devastación humana- soy privilegiado de estar en este momento con ustedes, porque pude estar en otro camino muy fácil.

Aquí termina la primera parte de la entrevista al escritor y periodista sonorense, mantente al pendiente en nuestra página web para poder leer la segunda parte.

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