Por: Melissa López

Abril, es su seudónimo como sexoservidora. Tiene veintidós años y es madre de tres niños.

Es delgada, de baja estatura, cabello negro y corto. Sus manos las  decora con uñas postizas. Tiene ojos pequeños, oscuros, cubiertos de pestañas bien rizadas. Su sonrisa delata nerviosismo. Su boca son dos líneas bien arqueadas, carnosas, las pinta con labial rojo.

¿Abril, cómo empezaste a trabajar en esto?

Mi primer trabajo fue en la sala de masajes Las Barbies, sólo que la dejé porque trabajaba mucho y me quedaba con casi nada de dinero. Después conocí a una muchacha trabajaba como sexoservidora independiente, me dijo cómo hacerle y ya me metí a trabajar así.

Empecé porque no tengo estudios, uno de mis hijos tiene asma bronquial y principios de neumonía. Me fue difícil conseguir trabajo, le busqué mucho, pero encontrar quien cuide a mis hijos tantas horas, y bien, tampoco es tan fácil.

¿Hace cuánto eres prostituta?

Ya voy para dos años. Todavía no tenía ni el mes de nacida mi hija más chiquita cuando empecé.

¿Cuántos hijos tienes y cuantos años tienen?

Tengo tres hijos, antes de tener a ellos, a la edad de quince años tuve un aborto. El más grande va a cumplir seis años, mi niña que tiene asma cumplirá cinco y la más chiquita tiene dos.

¿Eres casada?

No. El papá de mis hijos haz de cuenta que nomás me hizo los niños, porque no le gustaban gordas, los hacía y se iba.

¿Y tu familia?

Somos trece hermanos, de todos yo soy la más chica. Mis papás murieron cuando yo tenía cinco años, de ahí me mandaron con mis padrinos, todo fue golpes y maltratos, nunca me dejaron estudiar. Yo me escapé a los catorce años, porque uno de mis primos abusó de mí.

Me fui al pueblo en donde vivía uno de mis hermanos, yo le dije a él que quería estudiar, pero me respondió diciendo: hazle como tú puedas. Yo no hallaba cómo, después conocí al papá de mis hijos, agarré el camino más fácil: me casé.

¿Qué hiciste después?

Me fui a Caborca, trabajé en el campo, pero no alcanzaba para mantener a los niños. Después me vine a Hermosillo con una amiga y aquí me quedé, ha sido puro trabajar. En tres ocasiones ya me han asaltado y golpeado, por eso tengo mi cabello cortito.

¿Por qué te lo cortaste?

En enero fui a un domicilio para el sur de la ciudad, a dar un servicio, me bajé del taxi y dos tipos me estaban esperando. Entré a la casa y me dieron un puñetazo en la cara, de hecho, por eso tengo despostillado un diente -ríe nerviosa-  y me dejaron sin zapatillas, sin teléfono, sin monedero, sin nada, lo único que me dejaron fue la ropa que tenía puesta. El caso es que me golpearon hasta que se enfadaron, abusaron de mí. Mi cabello corto es porque yo quería escapar corriendo y ellos me regresaban del cabello, por eso mi cuero cabelludo quedó muy sensible.

¿Los denunciaste?

No, porque jamás les vi las caras. Yo entré y estaba todo oscuro, el bato sacó la mano por la ventana para darme el dinero del taxi, pagué y abrieron la puerta. Cuando entré pues sópatelas: el puñetazo.

En el foro del guayabo te promocionan como sexoservidora a domicilio, ¿sigues haciéndolo a pesar del riesgo?

Sí, porque tengo muchos gastos. El medicamento de mi hija es muy caro, necesita un doctor más bueno porque le han pegado como tres crisis y apenas ha logrado salir. Los niños, la renta, la comida, los gastos de la escuela y la enfermedad. Apenas me alcanza.

Pero conocí a un taxista que se volvió mi amigo, él me lleva y me trae a donde le pida. Cuando me han tocado servicios así pido permiso al cliente para que el taxista pase a revisar la casa y ya si él me dice que todo está bien, me quedo.

¿Es más fácil conseguir clientes por foros de internet?

Sí y no, porque hay otros medios, no sólo el foro. Pero es más fácil porque si tú le gustas a un cliente, él te reseña y te hará conseguir más clientes.

¿Es lo mismo escort que prostituta?

No, no es. Porque muchas lo hacen por gusto y otras lo hacemos por necesidad, me ha tocado conocer muchachas que sólo lo hacen para agarrar dinero, pagar sus vicios e irse a un antro o a empedarse el fin de semana. Yo no.

¿Has sido adicta a una droga?

Sí, tuve el vicio del cristal. En noviembre pasado acabo de dejarlo, lo hice porque vi cómo descuidaba a mis hijos, el más grande tiene principios de anemia porque no lo cuidaba como debía.

¿Cómo caíste en el cristal?

Me di la oportunidad de conocer a una persona, me sacó de trabajar y se lo agradezco mucho, pero me metió en el vicio.

¿Tu familia sabe que te dedicas a esto?

Sí, todos lo saben, no me oculto. Incluso mis hermanos cuando llegan a necesitar algo me vienen a buscar para que les preste dinero.

¿Qué es lo más difícil que has vivido en este trabajo?

Que pidan cosas que yo no quiero y les diga que no, pero a la fuerza lo hagan.

¿Tienes un horario de trabajo?

No, yo no me puedo dar ese lujo, tengo que pagar muchas cosas. Batallo mucho, porque no me gusta dejar a mis hijos solos por todo lo que yo he pasado. Yo voy, hago mi trabajo y me regreso a mi casa, jamás me quedo más del servicio que paguen nada más porque el bato esté muy guapo o coge muy rico.

¿Cuánto es el máximo que te han pagado?

Toda la noche, cobro cinco mil pesos, pero como todos son muy codos, regatean. Al final si les gustan, vuelven.

¿Tienes algún cliente fijo?

Sí, tengo uno que es de Monterrey. Viene cada seis meses y cuando está aquí voy todos los días a darle servicio. Incluso cuando se va a ir me compra ropa para mí, para mis hijos, y mandado en el super.

¿Te ha tocado algún hombre que te diga: estoy enamorado de ti?

Sí, pero está casado. Me la llevo muy bien con él, pero yo ya no creo en los hombres, para mí es seguirles la corriente.

¿Has tenido alguna enfermedad de trasmisión sexual?

Gracias a Dios nunca me ha tocado, cada tres meses me checo y nunca me ha salido nada.

¿Cómo fue tu primer cliente?

Fue en la sala de masajes, estaba por la colonial el Sahuaro. El cliente pagó una hora y media, me puse muy nerviosa porque jamás lo había hecho.

¿Se lo dijiste al cliente?

No, tenía que hacer como si fuera toda una experta. El caso es que el tipo me pregunto: ¿lo haces anal?, le contesté que no, pero me dijo que él había pagado por ese servicio y le valía verga. No tenía ni cómo gritar, a mí el tipo me tenía en posición de perrito y traté de voltearme, pero me inclinó más contra la almohada, ya no tenía como moverme. Me agarró a la fuerza.

Cuando le conté a la dueña de la sala de masajes me dijo que era muy normal, como yo estaba sangrando mucho le pedí dinero para ir con el doctor, pero no me quiso dar. Yo tenía otros gastos, preferí comprar las cosas de la casa y no pagar el doctor, ya al final el sangrado solito desapareció.

¿De cuánto son tus tarifas?

Les doy trato de novios: mil pesos la hora por sexo normal, el sexo oral en el carro lo cobro a quinientos pesos.

¿Hay un caso extraño que te haya tocado con algún cliente?

El verdulero le digo yo -ríe- le gusta que le metan verduras por el ano, yo me untaba aceite de bebé y se las metía. También le untaba el chile verde en el pene hasta que se enchilaba, él lloraba del dolor, pero no me dejaba parar.

Una vez me invitó a su casa, fui y me dijo que me pagaría mil quinientos pesos. Pasé a su cama, tenía dos esposas atadas en el respaldo, me imaginé que la atada iba a ser yo, pero me dijo que él se acostaría, lo tenía que amarrar y ponerle un trapo en la boca. Sacó una varita muy pero muy delgadita, la mojó, lo amarré y me pidió que le pegara en las nalgas hasta que lo hiciera sangrar. Yo no quise hacerlo y me ofreció pagarme tres mil pesos. Me daba miedo cómo fuera reaccionar después de eso.

A final de cuentas lo hice, lo golpeé hasta que sangró de las nalgas y yo desquité todo el coraje que traía por dentro.

Es un buen cliente, paga muy bien, pero preferí cambiar mi número de teléfono porque me daba miedo que un día me pidiera que lo ahorcara y ahí si me metería en problemas. Claro que en ese tiempo no ocupaba tanto el dinero como ahora, ahora hasta me dan ganas de buscarlo -ríe-.

¿Aceptas a cualquier tipo de hombre?

Sí, porque ya ves que ahora puedes poner cualquier foto de perfil. Ya me ha tocado que veo a unos en la foto y en persona no son los que dicen ser y me quedo pensando: ah cabrón, este no era.

¿Tienes amigas que se dedican a lo mismo que tú?

No, yo no soy de amigas. Las tengo prohibidísimas, me di la oportunidad de casarme el año pasado y yo de tonta metí a una amiga a mi casa, terminó por quitarme al marido.

¿Tienes algún otro trabajo?

No tengo tiempo, aparte no me gusta dejar tanto tiempo a mis hijos solos.

¿Qué te gusta?

El campo, los ranchos. Se burlan de mí, me dicen: ve a la puta, le gusta el rancho. Pero a mí me fascina el silencio, la calma. Me gusta estar en mi casa y cocinar.

¿Cuál es tu comida favorita?

Los caldos, me fascina hacer caldos, lavar a mano, todo lo que es de la casa pónmelo a mí.

Cuando eras una niña ¿cómo veías tu futuro?

Mis padrinos me decían que no iba a ser nadie, que yo iba a ser una mugre drogadicta. Ahora mis hermanos sí son unos drogadictos.

No te voy a negar que he dormido en la calle. Una vez mis hijos no comieron por tres días porque no teníamos dinero, dormimos en un parque y mis hermanos estando en la misma ciudad.

Gracias a este trabajo mis hijos tienen techo, ropa, comida, una cama. Tienen el lujo de ir a la tienda y comprar una Sabritas, cosa que yo jamás pude hacer. No me gusta mi trabajo ni me he acostumbrado, pero lo agradezco.

A mis hijos no les doy lujos porque algún día me saldré de esto y si se acostumbran, ¿qué voy hacer el día que no tenga?

¿Te gustaría trabajar en un table dance?

No, porque me han dicho que allí hay muchas enfermedades y que yo sepa pagan quinientos pesos diarios, a mí no me sirven. Que padre un table, no sé bailar, pero aprendo, solo que a mí no me sirve ese dinero.

¿Por lo regular cuánto es lo que ganas a la semana?

Nunca he contado el dinero, jamás lo junto, así como lo gano, lo gasto. Lo que te puedo decir es que un veinte de diciembre hice dieciocho servicios en un día. Saca cuentas: dieciocho por mil doscientos cada uno. Terminé devastada, pero, así como los agarré, los gasté. Agradecí trabajar ese día porque ya iba a ser navidad y no tenía nada para mis hijos.

Esa ha sido la única vez que me di el lujo de llevar a mis hijos y decirles que escogieran lo que quisieran. Bicicletas, Tablet, Barbies. Me quede sin ningún peso. Para mí sólo compré un pantalón, un par de zapatillas y una blusa.

¿Y tu casa?

Pues es rentada, no creas que es bonita. Apenas hoy me trajeron una cama, dormíamos en una cama individual todos. Tengo una estufa eléctrica, no tengo ropero y no tengo refrigerador. Si alguien viera mi casa diría: Mira, trabaja de puta y no tiene nada. Pero nadie sabe qué gastos tengo.

¿Qué te dicen los clientes?

¡Uta! ¿Qué no te va bien en esto? Pero como te digo, no se fijan detrás. Los hombres son buenísimos para criticar, están peor que las viejas. Si la cama está destendida te critican y lo suben al foro. Mi casa está toda rayada porque hay un chorro de cholos allí.

¿Atiendes a mujeres?

Sí.

¿Qué te piden?

La mayoría sexo oral, otras que le metas el dedo o usar consoladores. Prefiero hacérselos a ellas a que me lo hagan a mí, no me gustan los consoladores. Pero trabajo es trabajo y no me puedo poner chiquiona.

¿Cuánto te pagaban cuando trabajabas en el campo?

Yo trabajaba en el espárrago, allá en Caborca, en el campo La Esmeralda. Me iba a las seis de la mañana y regresaba a las diez de la noche, a veces agarraba tres mil o cuatro mil pesos a la semana. No me alcanzaba.

¿Has disfrutado lo que haces?

No, todavía mi mente no se acostumbra a: ¡hey, soy puta! Hay momentos que voy con clientes y hasta asco me dan.

¿Cómo veías a las putas antes de trabajar en esto?

Para mí las putas no son las que cobran, una puta es la que las regala, una puta es la que quita al marido, una puta es la que anda de casa en casa, esas son. Las que cobran es por algo, así sea por diversión o necesidad. Para mí es un trabajo cualquiera, pero la gente no lo ve así.

Cuando una dice que es sexoservidora algunas mujeres piensan que les vas a quitar al marido y te voltean la cara. ¿Yo para qué chingados quiero quitarle al marido? ¿Qué gano yo? ¿Qué me metan una chinga a mí? No, gracias.

¿Te topas a tus clientes en la calle?

Sí, me causa gracia que ellos se asustan siempre que me ven y yo como si no los conociera.

¿Has atendido a menores de edad?

No, porque me puede ir mal, imagínate si se entera un papá. Sí me han salido menores y me ofrecen el dinero, pero ¿yo qué voy a saber si al rato me irá mal?

¿Qué pensarían tus hijos si en un futuro se enteran en lo que trabajas o trabajaste?

Mi hijo el mayor ya sabe. En un festival de la escuela. Yo le conté a una amiga y un niño estaba allí escuchando, ese niño va con mi hijo y le dice: ¿Es cierto que tu mamá es puta?

Mi hijo viene conmigo y me dice: ¿Oye mamá, que es puta? A mí me sorprendió y le pregunté quién le había dicho, ya me dijo quien fue y mejor lo mandé a jugar.

Pero como cualquier otro niño preguntón volvió a hacerme la misma pregunta, pero ahora estaba enfrente la morra a la que le conté y le contestó: Puta es la que se vende con los hombres, va con ellos a que se la cojan.

El morrito que le dijo a mi hijo volvió a hacerle burla diciéndole que su mamá era una puta pero la contestación de mi niño fue: Sí, pero yo tengo tenis nuevos y tú no.

Llegamos a la casa, se me sentó en mis piernas y me abrazó por el cuello. Me dijo que él ya sabía que yo era puta, que me pagan los hombres -se le comienza a quebrar la voz- mamá, pero tú me das comida y traigo zapatos nuevos. No encontré qué decirle, solo lo abracé -llora y se mantiene en silencio unos minutos-. Mi hijo es bien vivo, ahora cada vez que me voy a trabajar me dice que me cuide.

Mi niño me dice que no ocupan a un papá, que yo les doy comida, dinero para el kínder, pago las medicinas de su hermana, le compro Sabritas y dulces. Apenas va en el kínder y es así de trucha.

¿Tienes algún plan de vida a futuro?

Quiero poner un negocio, aún no he pensado qué. Me gustan también los masajes y no de meterme con batos, sino los que te quitan el estrés, los puntos, las bolas. Me quisiera meter a un curso y salir con certificado.

Teniendo algo que a mí me guste me salgo de esto y me dedico a mis hijos y al trabajo.

¿En qué crees?

Creo en Dios, pero no me gusta encomendarme. Yo hablo con mi mamá aunque no me acuerdo como era ella porque yo estaba muy chiquita cuando se murió. A ella le echo la culpa de todo lo que pasa, sé que no la tiene, pero ¿por qué me dejó tan chiquita?

¿De que murió?

Mi mamá murió de cáncer y mi papá de cirrosis. Yo agradezco que él se muriera porque le tengo mucho odio. Cuando yo tenía cuatro años mi papá me tocaba, quiso abusar de mí pero no pudo porque llegó mi mamá.

Yo adoraba a mi mamá. Aunque fuera del basurero, pero nos daba comida. Se levantaba a las cuatro de la mañana, se iba al basurero, siempre regresaba con comida, revisaba que estuviera buena, nunca nos faltó, gracias a ella.

Estabas muy niña cuando murieron ¿tienes recuerdos con ellos?

Son muy poquitos los recuerdos que tengo, pero como te digo, a mí no me interesa si mi mamá me diera comida de la basura o de donde me diera, quería que ella estuviera conmigo, sólo que no se pudo y ni modo.

Ahora, yo jamás les voy a dar otra vez el gusto a mis hermanos de que me llamen drogadicta o vean a mis hijos tirados. Yo quiero que ellos vean que a la morrita que abandonaron e hicieron a un lado salió adelante y no los ocupa para nada.

Yo no ocupo a nadie, mantengo a mis hijos, así me diga quien me diga yo te mantengo, salte de trabajar, no. Prefiero seguir trabajando de puta y sacar a mis hijos adelante.  Si así mi hijo está chiquito y orgulloso de mi, ¿qué será de grande?

No me interesa gastarme y trabajar así, pero mientras yo mantenga a mis hijos, tengan de comer, un techo y ropa, yo seguiré.

No es fácil.

No. No sabes con quién vas, no sabes qué mañas tenga, no sabes si vas a salir del hotel o si te van a encajuelar. No puedes saber nada, puede que en el mismo hotel te destacen, ya ha habido casos así, quizá un día me llevan a carretera, me dejan tirada por allá, muerta.

He corrido con mucha suerte, es cierto que a mí ya me golpearon, me violaron y me robaron, pero gracias doy que no me ha pasado algo peor.

Me impresiona tu fuerza de seguir aquí.

Pues yo ya he vivido de todo, así morrita como estoy, pero ya viví mucho. Para mí están mis hijos y ya, darles los estudios que yo no tuve. Me gusta mucho la escuela, me gustaba leer y escribir.

¿Hasta qué edad estudiaste?

Iba en segundo de secundaria y ahí terminé. Poco a poco voy saliendo adelante, pienso que cuando mi hijo termine la primaria quiero entrar a estudiar yo.

¿Qué te gustaría ser?

Secretaria, tener mi spa, dar masajes, estar en mi casa, pero terminar mis estudios.

¿Tienes tiempo de leer y escribir?

No, ojalá tuviera. Me la llevo en mi casa con mis hijos, no tengo tele porque no me gusta. Me gusta mucho la música. Escuchar música y lavar a mano o cocinar. Cuando mi hija está en la tina ahí estoy loquita tomándole fotos o viendo los trabajas del kínder de mi hijo. Así me la llevo. Si no trabajo, en todo el día no salgo, me la paso con mis hijos.

¿Quieres casarte otra vez?

No, me da miedo.

¿Qué te da miedo?

Engranarme con el bato, mis hijos se encariñan muy rápido. Se llega a ir, me deja por otra y soy la que sale perdiendo. ¿Para después volver a lo mismo? No, gracias, mejor me quedo como estoy.

¿Qué piensas de la gente que critica lo que haces?

Quisiera que por un día se pusieran en mis zapatos, un día nomás. Que su marido no les de la semana, y van a ver.

¿Tus clientes pagan antes o después del servicio?

Antes. Pero cuando ya son clientes míos, pagan al final.

¿Alguna vez tienes sexo por placer?

Está un muchacho que me gusta, pero él se enoja mucho. Va mi casa y me mira con carita de tonto, me dice que me salga de trabajar de puta y él me mantiene. Pero pues no es tan fácil, yo le digo que no esté chingando, que lo de nosotros es puro pica y corre.

Yo desde un principio le dije que no quería noviazgo, no quería celos. Él no está casado y me dice que me quiere bien, pero yo no quiero. Dime, ¿qué morra te va a decir puro pica y corre y no me des ni dinero?

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