Por: Karolina Zepeda

Colados, mi día cero comenzó así…

Radicando en Sonora, después de realizar mis diversas actividades durante el día martes 28 de junio, debido a que mi vuelo despegaba a las 18:41 horas, decidí tomar una siesta antes del vuelo.

Fue un error. No porque haya llegado tarde, en realidad fue porque mi padre me repetía que debía estar a tiempo. No era la primera vez que viajaba en avión, se el procedimiento, pero mi progenitor es demasiado nervioso y yo muy aventada a la vida. Mala combinación. Señor padre mío, sabes que te amo, no te enojes (hehe).

Después de salir tarde de casa (y que mi padre me dijera “te lo dije”) llegué a tiempo al vuelo y me quedé esperando a que nos subieran al pájaro de metal. Mi padre se despidió en cuanto me dieron el pase de avión porque luego se agüita y mi mamá ya traía el moco colgando. Como si me fuera a vivir a Guadalajara (Malaya plebes).

13570075_548506022000072_1899616157_oAsí que fui a hacer fila y para mi hermosa suerte me equivoqué. Me subí al avión y un joven se sentó conmigo. Me presenté y le pregunté que si iba al Campus Party, a lo que él me responde “Si se cual dices, ¿No es en Guadalajara?” y yo muy burlonamente le digo “Hahaha para allá vamos”. Inmediatamente se levantó y le preguntó a una aeromoza, resulta que yo estaba en el vuelo de Ciudad de México. Me bajé bien decepcionada de la vida y seguí esperando en el aeropuerto.

13582307_548506018666739_1725331700_oLa tormenta se asomaba por las tierras naranjeras y una señora esperaba a mi lado junto con sus dos hijos. Ellos preocupados porque pensaban que algo pasaría en el vuelo, ahí es donde entro yo para tranquilizarlos. Les dije “No pasará nada, lo más grave que puede pasar con una simple lluvia es que el avión se estrelle y finalmente todos nos muramos”. Comenzaron a llorar así que tomé mi mochila y partí a un área donde no me viera feo la señora.
Al subirnos al avión, acomodé mis cosas y le pregunté a la aeromoza hacia donde nos dirigíamos, por si las flies (moscas en inglés). Una pareja de jóvenes universitarios se sentaron a mi lado. Muy nerviosos los chamacos, pero muy lindas personas. También iban a Campus Party (los amo por eso).

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13588762_548506015333406_338433510_oDurante el vuelo admiré el cielo (hora sad) está rechuloDurante el día, se veía como algodón de azúcar. Lo observabas con la canción de fondo de Stairway to heaven y era una combinación única.En la noche parecía un friego se diamantina y lentejuela dorada sobre un manto negro. Estuvo genial.

Cuando llegamos me puse a cargar mi celular (porque los chaiphone no aguantan nada) y me puse a ver los mensajes que recibí en las cuatro horas de vuelo (en realidad fueron dos, por el cambio de la zona horaria en Hermosillo salí a las 18:41 y llegué a Guadalajara a las 22:56, me robaron dos horas de mi vida).

Comencé a ver en mis notificaciones que un muchacho (iba a escribir joven pero él me hace carilla con esa palabra por mi acento norteño ¡AJUA!) me mando mensaje diciendo que me esperaría para que no me fuera sola y me indicó que me esperaría en el callejón “Sal si puedes” que está a cuatro cuadras del aeropuerto, fue un camino muy oscuro, pero llegué al basurero ensangrentado que me dijo.

Es broma, me dijo que me esperaría en un restaurante de la entrada porque iba a cargar su celular. Lo vi y pedimos un Uber.

Durante el camino, estábamos conversando. Luego opté por sacarle platica al conductor porque estaba muy serio (suelo sacarle platica y joder un poco a las personas que veo perdidas en la seriedad) y nos comenzó a platicar muchas cosas, incluso de una joven que se subió marihuana en la madrugada.

Cuando llegamos a nuestro destino, fuimos al área de registro. Él se retiró a su hotel y yo al camping because I don’t have money (porque no tenía dinero en inglés).

Entrando al camping, hacía mucho frío. MUCHO FRÍO. Muchos se estaban instalando, otros ya estaban dormidos y otros todavía ni llegaban.

13548945_548506005333407_27719988_oMe dio hambre y opté por ir a la tienda. Compré un sándwich de espinacas y panela (amo las espinacas, lo siento) y un jugo de vidrio. Al llegar al camping me dijeron que no podía pasar vidrio, así que me comí mis alimentos a las afueras de Expo Guadalajara, sola con mi soledad. Para variar, el sándwich sabía de la fregada.

Mi primera noche fue con frio, frio y más frio.

Queridos Colados, Campuseros y amantes de la tecnología, acompañenme en esta traumante, divertida y genial historia del Campus Party. ¡Saludos!

Síganme en mi Twitter personal: @kazcovader96 

3 comentarios sobre “CPMX7 Día 0: ¿El avión va a CDMX?

  1. hahaha Me encanta tu humor y cómo escribes!! Vaya aventuras que una pasa…Mucha suerte en tu viaje y te seguiré leyendo por acá, paisanita!
    Saludos!

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