Por: Maria José López

Las fechas decembrinas, familias comprando la piñata de estrella, las abuelas y las mamás preparando la cena de Noche Buena, el olor desprendiéndose de la olla con chocolate caliente que está apunto de servirse con bombones, las sonrisas contagiosas de los vendedores y de los niños esperando a Santa Claus, los abrazos inesperados, esos tiernos y honestos abrazos que llegan de la nada, sin pedirlo, de quien sea, ese tipo de abrazos que te hacen sentir tranquilidad.

Sacudiéndole el polvo que tenía el Niñito Jesús y el pesebre que está por ponerse de bajo del arbolito, las películas Navideñas que pasan en los canales de televisión una tras otra, las mimas como cada año pero contentos de verlas día tras día desde que comenzó diciembre, los foquitos puestos y decoraciones que vemos en cada casa, es de lo más bonito.

En realidad, lo que sucede es que al momento de poner las luces representa felicidad; si te has dado cuenta al pasar por una casa adornada con las pocas o muchas  luces que tenga, te pone al instante feliz y te llega la emoción que apenas uno mismo puede entender si tiene aún el famoso “Espíritu Navideño”.

A todo esto, ¿por qué dejar de lado la emoción de la Noche Buena, de la Navidad cuando crecemos? No tenemos por qué hacerlo, aun así teniendo 80 años deberíamos de considerar una fecha totalmente maravillosa e importante.

Podríamos tomar en cuenta que si no eres creyente de la Navidad por cuestiones religiosas, está bien, se respetará, pero podría significar para ti crecer como persona, amar lo que tienes y a quienes tienes y te valoran, un buen cambio en sí y proponerte cosas buenas que te ayudarán a hacer un bien para ti, ¿por qué no? ..

Volviendo al tema, recuerda que también tenemos que hacer nuestro “bien social/humanitario”  y no solo en estas fechas, recordemos que otras personas necesitan de nuestra ayuda y de verdad que podemos ayudar de corazón sin esperar nada a cambio y ser bondadosos con aquellas personas que se encuentran viviendo en las periferias de tu ciudad, o simplemente al momento de tu ir en el carro puedes traer un abrigo, ropa, comida, lo que sea que pueda ayudar a un indigente o persona con necesidad económica, acércate a ellos, ten en mente que son seres humanos y que sienten igual que tú, ellos también tienen frío, hambre, ¡SIENTEN!, sienten también como uno, ¿Te has puesto a pensar en todas aquellas personas sin familia y hogar?, ¿Aquellas personas que no tienen dónde pasar la Noche Buena y estas fechas?, te pido que lo reflexiones y es momento de ayudar, por eso si llega alguien también en estos días a tu casa o donde sea que estés, pidiéndote ayuda, no pienses en hacerlo.

Recuerda que “El que no vive para servir, No sirve para vivir”. – Madre Teresa de Calcuta.

¡TE DESEO LO MEJOR COLADO Y QUE TENGAS EXCELENTES FIESTAS Y UN AÑO NUEVO DE LO MÁS MARAVILLOSO!

¡FELIZ NAVIDAD!

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