“Y de pronto apareciste tú, mal despiadado llamado alzheimer, para llevarte mi bien más preciado: mi memoria. Lo que tu no sabías es que el amor de mi cuidador es más fuerte que tus zarpazos letales.”                                                                              

-Anónimo

Gonzalo Girón, teniente coronel graduado de la Escuela Médico Militar con 52 años ejerciendo la profesión de doctor, 46 años viendo generaciones y generaciones de niños debido a su especialidad en pediatría; nos ha invitado a lo más íntimo de su hogar.

Su casa está algo desordenada, se nota a simple vista la falta de una presencia femenina. Se dirige hasta la cocina, en la mesa hay varios vegetales: zanahoria, pimientos, lechuga china, apio, germen de alfalfa, tomate, nopales, cebolla, entre otros. Todos previamente lavados.

Los pica en piezas medianas al tiempo que mira el reloj circular que está en la pared que marca las cinco de la tarde y pregunta “¿Es normal que un médico a las cinco de la tarde esté en la cocina metido preparando estos alimentos? ¿Por qué crees que estoy acá?”, la respuesta por su parte no se hace esperar.

Porque le cambia la vida completamente a una persona, la vida te pone en jaque y te presenta una experiencia totalmente desconocida. Son experiencias que nos pueden ocurrir sin estar preparados para ese algo, pero lo importante es tener la capacidad de reacción para poder estar en el punto de respuesta que la vida te puso para hacer algo positivo.

Gonzalo Girón continúa con la preparación de esos alimentos, introduce los vegetales en una licuadora, le agrega algunas vitaminas y jugo de naranja, y licúa todo hasta que queda incorporado.

Una vez que ha vertido el líquido en un vaso nos invita a pasar a una habitación en el fondo de su hogar, en el trayecto sigue habiendo desorden, varias cosas amontonadas en los distintos muebles que hay.

Ves esto, si ella estuviera normal ¿tú crees que dejaría así esto? No, ella era impecable”, comentó acerca del desorden que había.

Después de eso entramos a la habitación, hay un peinador con muchas cosas encima al igual que el sofá, un closet de madera que abarca toda una pared, dos sillas y un pequeño mueble con una televisión sobre él, es básicamente todo lo que compone el lugar, pero frente al televisor hay una cama medica eléctrica, donde está Carolina, su esposa que padece Alzheimer.

La saluda con euforia y se acerca a ella, Carolina tiene 70 años de edad, ya tiene seis meses en cama, no habla, no conoce aparentemente, no se mueve, lo único que hace es sonreír.

Una de las características más importantes de ella es la sonrisa, es su manera de cómo se comunica con los demás, sobre todo como se comunica conmigo”, comenta el doctor sin apartar su mirada de ella, le acerca el vaso para alimentarla.

Lo más importante es el amor, la paciencia, el respeto, el servicio, la entrega, recordar estar en sus zapatos de ella, para que nos entienda, para de qué forma podría mejorar todavía su calidad de vida”, con esa frase da inicio la entrevista.

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