Por: Redacción

“¿Cuál es la forma de suicidio más eficaz?”

Fue la primera pregunta que me hice la noche que planeé mi suicidio. Sí, quería acabar con mi vida, terminar con el dolor y la frustración de una vez por todas, una salida fácil hacia una falsa libertad.

Irónicamente esa pregunta fue mi salvación. Deseo aclarar que soy consciente que todos tenemos problemas, unos más que otros, eso no es novedad. Sé que tener problemas no me hace especial o diferente al resto, al contrario, creo que eso nos hace similares.

Sin embargo, hay momentos en que la vida te pone en jaque y te presenta situaciones en las que definitivamente no sabes cómo reaccionar. Una serie de eventos desafortunados y dramáticos se presentaron en mi vida.

Al principio tomé las cosas con calma y en lugar de lamentarme por mis tragedias decidí hacer algo y comencé a buscar soluciones. Pero nada de lo que hacía era suficiente, las cosas empeoraban, sentía que llovía sobre mojado, que hacían leña del árbol caído.

De repente la depresión se apoderó de mí, llegó silenciosamente, sin previo aviso, sigilosa, antes de que pudiera hacer algo ya estaba ahí, instalada en lo más profundo de mi ser.

La depresión es como una migraña que decides ignorar, te dices que es temporal, que pasará, que es solo un mal día. Pero no lo es, te encuentras atascada en ese estado mental.

Te acostumbras a usar una máscara y a vivir como si nada pasara. Porque eso es lo que tienes que hacer, es lo que la mayoría espera que hagas, nadie quiere escuchar problemas ajenos.

Aunque lo ocultes el problema no desaparece. Te esfuerzas por actuar todos los días y empieza a costarte más y más. Allí es cuando comienzas a caer más profundo y es entonces cuando empiezas a alejarte de amigos y familia.

15078889_10202343819553437_972635630159540681_n.jpgTodas las satisfacciones desaparecen. Las pequeñas cosas que solían hacerte feliz ahora son insignificantes, incluso las cosas simples se vuelven dolorosas. La motivación de vivir desaparece poco a poco.

¿Por qué continuar haciendo cosas si nada te hace feliz? Todo esto te hace sentir incluso peor y te ves atrapada en un círculo vicioso. De pronto te das cuenta de que vives inerte.

Los días son iguales, solo ruido, vacío, una pesadez que llena tu mente se reparte por todo tu cuerpo y se instala en tu corazón. Sientes que nunca volverás a ser feliz.

Continúas aislándote de los demás. Haces una radiografía de todos tus fracasos, errores, te culpas por lo que está pasando, te avergüenzas por todo lo que has hecho y lo que no.

Hay una parte de ti que quiere arreglar las cosas. Un impulso repentino que te hace querer hacer las cosas y salir de ese agujero en el que te has metido, pero ese impulso no dura mucho porque sabes que de todas formas no funcionará.

Las cosas externas te parecen indiferentes. Otra decepción no es una opción, así que decides estar sola, donde te sientes segura, donde nadie te hace preguntas. La autocompasión y los problemas se vuelven insoportables.

Finalmente te das cuenta de que no puedes continuar así y sucede una de dos cosas: buscas ayuda o decides suicidarte. La segunda opción es la más fácil y viable.

Inicia como un pensamiento fugaz, inmediatamente lo descartas, te parece una idea descabellada. Pero conforme pasan los días, ese pensamiento toma fuerza, se instala en tu mente, se convierte en una vocecita que te susurra que ese es el camino. Te dices que no es tan mala idea, lo consideras, hasta que tomas la decisión.

Todo ese choro dramático y mareador es lo se siente tener depresión. La depresión es el trastorno mental más frecuente, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) afecta a más de 300 millones de personas.

Es una enfermedad que no debemos subestimar y que es difícil detectar, a mí no me la detectó el psicólogo de la universidad, acudí a él en varias ocasiones para que me ayudara, pero no me dijo nada más de las conclusiones a las que yo misma había llegado antes de hablar con él.

Recuerdo estar en mi habitación, cansada de todo tomé la decisión, solo tenía que llevarlo a cabo. Lo que me llevó a la pregunta que mencioné al inicio del texto, ¿cuál es la forma de suicidio más eficaz?

Pensé en los métodos de suicidio que conocía. Tomar pastillas no era una opción, ya que no sabía dónde las conseguiría, además de que había una alta probabilidad de sobrevivir, entonces la descarté rápidamente.

La segunda opción fue cortarme las venas, la cual también eliminé pronto debido a que no tengo la valentía de autolastimarme físicamente. Quizás en el trace me hubiera podido cortar, pero en cuanto viera la sangre y cayera en cuenta de lo que estaba haciendo seguro iría a curarme o pedir ayuda. Así que tampoco era opción. Si iba a suicidarme lo iba hacer bien, no iba a dejar la mínima posibilidad de sobrevivir.

Llegué a la conclusión de que ahorcarme era lo más eficaz, ya que una vez que te tiras no hay vuelta atrás, no da tiempo de arrepentimientos, simplemente es el final.

Creo que varios han llegado a esa conclusión, ya que el ahorcamiento, estrangulación o sofocación es el principal método de suicidio en México, el 77.3% de los casos nacionales se dan por esta vía. (INEGI, 2015)

La depresión es un problema grave que en el peor de los casos puede llevar al suicidio. En México 800 mil personas mueren por suicidio al año, el 40.8% de los suicidios ocurren entre jóvenes de 15 a 29 años, según datos del INEGI, 2015.

Sonora ocupa el sexto lugar a nivel nacional de casos de suicidio, en 2015 se presentaron 150 suicidios. Eso es alarmante y tan solo pensar que pude haber sido una cifra más me da escalofríos.

No subestimen esos pensamientos negativos, busquen ayuda y si no sirvió la primera, busquen una segunda opción de ayuda o sean preguntones como yo para que vuelvan a encontrar su motivo o razón para vivir.

La Universidad de Sonora creó el Centro de Atención Telefónica de Intervención de Crisis (CATIC), es un servicio que está disponible para todo el noroeste del país donde alumnos de la Lic. en Psicología atienden las llamas y te asesoran en tus problemas.

Esta es una buena opción si te da pena buscar ayuda o si no tienes dinero para ir con un especialista, la línea gratuita 4548484 está disponible de 8:00 a 20:00 horas. Así que no lo pienses más y busca ayuda, sé que es una frase muy trillada, pero todo tiene solución.

 

¡Ánimo, la vida es maravillosa! 😀

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